jueves, 3 de abril de 2008

...

Y cada madrugada cuando despertaba entre sueños, quería convencerse de que no era un sueño. De que esa mirada que la mantenía de pie no era solo una ilusión. Esos ojos abrieron un nuevo mundo para ella. Estaba agradecida, pero cada día que pasaba necesitaba conocer más ese mundo.
El era misterio, era camino, era paz y tempestad. Ella amaba sentirse en la cuerda floja. Por que sabia que por única vez en su vida había seguido el dictar de sus propias palpitaciones, ignorando a este mundo que nos lleva a la degradación total. Ella estaba en la cima, ya había conocido lo que era vivir la vida que quería con tan solo 20 años, cuando por día mueren cientos de personas sin saber que eso es una posibilidad factible. Ya no temía al fracaso, por que pasara lo que pasara ya había ganado demasiado.

No hay comentarios: