Y ella cayó aun mas profundo que todas las veces anteriores, lloro más que todas las veces, lucho sin fuerzas y desistió por primera vez. Y por un minuto decidió asesinar los tiempos de mendigar afecto a extraños con su dulce sonrisa. Termino con la espera de algo que no llegaba más que en sus sueños, con las ganas de dar ayuda a todos y sin embargo estar más sola que todos ellos.
Y pensó entre llantos: ¡Malditos sean los sueños! Nos llevan a visitar mundos inventados llenos de colores y de alegrías, y nos dejan despertar teniendo nada a nuestro alrededor, aspirando el perfume de la soledad… renuncio al derecho de soñar. Prefiero vivir abrazada a la cruda realidad, por lo menos no me miente.
El mundo prepara destinos inimaginables para extrañas almas como la de ella. Todo hubiera cambiado si alguien se lo decía en ese momento.
jueves, 1 de mayo de 2008
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