
Después de un tiempo de deliberación interna. Un momento de meditación solitaria entre ella y su esencia, y solo basto un segundo para que vislumbrara todo. No estaba triste por lo perdido, por los lastimados, por los sufrimientos ni por los llantos. Estaba triste por sentirse perdida, por no encontrarse con ella misma, por no ver reflejado en su día a día lo que es realmente. Por pretender que podía hacer lo que quisiera siempre y cuando ella fuera feliz. Y cayó en un error abismal. Y su espíritu estaba extinguido por agonías cuando se dio cuenta que lo que verdaderamente la satisfacía era hacer feliz a los demás.
No importaba a que debía renunciar, no importaba que es lo que debía hacer. Puramente era lo correcto, y había que hacerlo.
Y anheló con todo su corazón que las cosas volvieran a la calma. Hubiera querido nunca descarriarse del camino, peor sabia y confiaba en que el universo conspiro para que todo lo que sucedió sucediera.
Y había perdido algo, peor gano mucho más. Tenía más amistades, más experiencias, más que perfeccionar y todavía mucho más por aprender. Y a pesar de todo seguiría de pie, por que de sus errores saldría sola y con la frente bien en alto. Necesitaba sentir que estaba haciendo las cosas bien. Necesitaba resignarse a todo y empezar a pensar en los demás. Tenia que rodearse de anécdotas y seres felices para contagiarse de la misma.
Su corazón lo pidió a gritos y su cabeza racional recién ahora empezaba a entenderlo. Debía concentrarse en cosas más importantes como servir a los demás, ayudar, acompañar, aconsejar, y solo así de alguna manera imprevista llegaría a ella, el amor y la felicidad plena.
No importaba a que debía renunciar, no importaba que es lo que debía hacer. Puramente era lo correcto, y había que hacerlo.
Y anheló con todo su corazón que las cosas volvieran a la calma. Hubiera querido nunca descarriarse del camino, peor sabia y confiaba en que el universo conspiro para que todo lo que sucedió sucediera.
Y había perdido algo, peor gano mucho más. Tenía más amistades, más experiencias, más que perfeccionar y todavía mucho más por aprender. Y a pesar de todo seguiría de pie, por que de sus errores saldría sola y con la frente bien en alto. Necesitaba sentir que estaba haciendo las cosas bien. Necesitaba resignarse a todo y empezar a pensar en los demás. Tenia que rodearse de anécdotas y seres felices para contagiarse de la misma.
Su corazón lo pidió a gritos y su cabeza racional recién ahora empezaba a entenderlo. Debía concentrarse en cosas más importantes como servir a los demás, ayudar, acompañar, aconsejar, y solo así de alguna manera imprevista llegaría a ella, el amor y la felicidad plena.
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