Ella siempre fue conciente de que sus problemas no eran tan grandes, simplemente parecían enormes dentro de su mundo. Muchas veces los agrandaba hasta el infinito, para no tener otra cosa más en que ocuparse. Y así fue olvidando todo lo que la hacia día a día un poco mas feliz. Se había olvidado de caminar por el río, de cantar cada mañana, de dormirse mirando dibujos animados, de llamar a alguien para ver como estaba, de agradecer por cada cosa minima que tenia, de ir al cine, de caminar sin rumbo, de leer un libro, de inventar cuentos sin sentido, de dibujar, de cantar y de imaginar. Dedicaba su vida a un problema, aun que no era tan grave, que no la iba a tirar abajo, que no le iba impedir seguir viviendo. Aun que ella hiciera todo lo posible por detener el tiempo las agujas corren y la vida se le pasa, sin esos momentos de gozo y con más problemas.
Se había olvidado de mostrarse. De sentir que no esta sola por mas sola que se sienta. De dedicarse a sonreír, de aceptar el mundo como es y disfrutarlo, de no quejarse por cosas que no podía cambiar. De reírse de todo e incluso más de las desgracias, por que solo hacia confundiría a los demás e incluso al mismo demonio.
domingo, 13 de julio de 2008
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