Una noche vagabundeó entre pensamientos yuxtapuestos, llego a una conclusión:
- Yo creo que hay un área en el cerebro de cada uno con el nombre de “preocupaciones”. Todo lo que metamos en ese espacio se vuelve inexcusablemente una intranquilidad, un problema. Y mientras más tiempo lo dejemos ahí mas engorda, y más nos mortifica. Entonces nos sacamos ese problema de encima, lo resolvemos o lo olvidamos. Pero hay una ley que dice:
“El espacio denominado “preocupaciones” no puede quedar nunca vacío, sino el hombre moriría del aburrimiento.”
Así que una nueva situación ocupa el área. Y sin siquiera saberlo una preocupación nos esta salvando la vida.
lunes, 7 de julio de 2008
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