
Ella es así, nació para la libertad mental. O pensándolo bien, el mundo y las circunstancias la obligaron a desatarse de esta manera. No importaba el pasado ni el futuro, solo importaba que en este momento tenia la voluntad, la fuerza y la valentía para declararse viva y feliz.
Por que saboreaba cada momento, por que no dejaba que nada ni nadie la apague. Por que ya no reaccionaba pensando en el que dirán. El gobernadora de su vida era ella misma, nadie la apuraba, nadie la juzgaba (o no le importaba), nadie la apoyaba (pero no el importaba), nadie esperaba nada de ella, ni ella de los demás. Solo ella esperaba algo de si misma y eso era sonreír a cada momento reírse escuchando los cuentos que le enviaba el viento, reírse contando a la lluvia las ideas que emergían de su imaginación.
Tenia la firme convicción de que la vida no es un escenario, que no hay por que mostrar algo que no somos, que cada uno debe ser como tiene ganas de ser. Y muchas personas con las que se cruzó e incluso las que la acompañaron en tiempos difíciles se la pasaron comentando y degradando su vida, y ella les sonrío y siguió adelante, indetenible princesa color ilusión.
Su arma es el amor y su escudo el buen humor. Su fiel aliado es la honestidad, y la escolta muy pocas veces la cordura. Sinceramente prefiera la incoherencia, pero no siempre es buena consejera. Comprende que la llegada no existe. Que la vida es un camino sin final, o en todo caso si hubiera llegada seria igual de elemental que el camino. ¿Al fin y al cabo de que vale una meta de felicidad si el camino fue un fastidio minuto tras minuto?
Y tenía una ideología muy especial, un poco loca, discordante, y muchos dirán que incorrecta. Pero no vivía un día sin decir que la intrascendencia condenaba la vida a la muerte. Así que cada día, intentaba hacer algo para cambiar el día de los demás, algo para hacerlos mejor. Un buen día, un gracias, una sonrisa, un “no te preocupes yo te ayudo”, un “todo va a estar bien”, un llamado, un abrazo inesperado, un “estoy para lo que necesites”, un “te quiero”, una mano, un “quiero escucharte”…
Y así, vivía aceptando cada situación como un desafío, intentando ser abierta a cualquier opción. Por que no pretendía cerrar su vida, ponerle limites y mucho menos encarcelarla.
“La vida es un canto a la belleza, una convocatoria a la transparencia, cuando esto lo descubras desde la vivencia, el viento volverá a ser tu amigo, el árbol se tornará en maestro y el amanecer en ritual, la noche se vestirá de colores, las estrellas hablarán el idioma del corazón y el espíritu de la tierra reposará otra vez tranquilo.”
Por que saboreaba cada momento, por que no dejaba que nada ni nadie la apague. Por que ya no reaccionaba pensando en el que dirán. El gobernadora de su vida era ella misma, nadie la apuraba, nadie la juzgaba (o no le importaba), nadie la apoyaba (pero no el importaba), nadie esperaba nada de ella, ni ella de los demás. Solo ella esperaba algo de si misma y eso era sonreír a cada momento reírse escuchando los cuentos que le enviaba el viento, reírse contando a la lluvia las ideas que emergían de su imaginación.
Tenia la firme convicción de que la vida no es un escenario, que no hay por que mostrar algo que no somos, que cada uno debe ser como tiene ganas de ser. Y muchas personas con las que se cruzó e incluso las que la acompañaron en tiempos difíciles se la pasaron comentando y degradando su vida, y ella les sonrío y siguió adelante, indetenible princesa color ilusión.
Su arma es el amor y su escudo el buen humor. Su fiel aliado es la honestidad, y la escolta muy pocas veces la cordura. Sinceramente prefiera la incoherencia, pero no siempre es buena consejera. Comprende que la llegada no existe. Que la vida es un camino sin final, o en todo caso si hubiera llegada seria igual de elemental que el camino. ¿Al fin y al cabo de que vale una meta de felicidad si el camino fue un fastidio minuto tras minuto?
Y tenía una ideología muy especial, un poco loca, discordante, y muchos dirán que incorrecta. Pero no vivía un día sin decir que la intrascendencia condenaba la vida a la muerte. Así que cada día, intentaba hacer algo para cambiar el día de los demás, algo para hacerlos mejor. Un buen día, un gracias, una sonrisa, un “no te preocupes yo te ayudo”, un “todo va a estar bien”, un llamado, un abrazo inesperado, un “estoy para lo que necesites”, un “te quiero”, una mano, un “quiero escucharte”…
Y así, vivía aceptando cada situación como un desafío, intentando ser abierta a cualquier opción. Por que no pretendía cerrar su vida, ponerle limites y mucho menos encarcelarla.
“La vida es un canto a la belleza, una convocatoria a la transparencia, cuando esto lo descubras desde la vivencia, el viento volverá a ser tu amigo, el árbol se tornará en maestro y el amanecer en ritual, la noche se vestirá de colores, las estrellas hablarán el idioma del corazón y el espíritu de la tierra reposará otra vez tranquilo.”
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