
Y en un momento de iluminación interior su inconciente le dio el regalo más oportuno que pudo haberle dado.
Vagando en su mundo, recordando esos momentos perdidos y tirados en el cajón de los olvidos, vio momentos tristes, solos, oscuros, inconclusos, doloridos, abatidos, agitados, irresueltos, vacíos… y entonces emprendió un viaje hacia ella misma y tal vez también al interior de muchas mas personas.
Inevitablemente cuando nos enfrentamos a una decepción, cuando las cosas no salen como queremos, lloramos, nos dejamos estar, dejamos que las lágrimas nublen nuestra vista y no nos dejen ver más allá de un par de centímetros de donde estamos pisando.
-Que demente es la vida- pensó- o que cobardes las personas. Siempre buscamos lo fácil, quizá deberíamos ponernos una nueva meta: sonreír en momentos difíciles por que llorar es demasiado fácil-
Vagando en su mundo, recordando esos momentos perdidos y tirados en el cajón de los olvidos, vio momentos tristes, solos, oscuros, inconclusos, doloridos, abatidos, agitados, irresueltos, vacíos… y entonces emprendió un viaje hacia ella misma y tal vez también al interior de muchas mas personas.
Inevitablemente cuando nos enfrentamos a una decepción, cuando las cosas no salen como queremos, lloramos, nos dejamos estar, dejamos que las lágrimas nublen nuestra vista y no nos dejen ver más allá de un par de centímetros de donde estamos pisando.
-Que demente es la vida- pensó- o que cobardes las personas. Siempre buscamos lo fácil, quizá deberíamos ponernos una nueva meta: sonreír en momentos difíciles por que llorar es demasiado fácil-
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