
Así hacia ella para sobrevivir: se mantenía loca mientras se comportaba como una persona normal. Corría cada segundo con el riesgo de ser diferente, pero se exigía hacerlo sin llamar la atención. Hacia fuerza para concentrarse en al realidad, mientras soñaba con el momento en que podría ser ella misma.
El pequeño frasco de suerte que nos acompaña durante la vida ya se le había agotado hace tiempo, si es que alguna vez la había tenido. Con cada golpe se detenía 10 segundos y se tragaba el momento. Lo almacenaba en su interior en el sector de las desesperaciones, lugar que rebalsaba de contenido a estas alturas de la vida.
Sin embargo se mantenía fresca, sonriente, moviéndose con mucho don aires, dejando su esencia por lugar a donde iba. Nadie al entendía, su alma escondía un océano de secretos. Todos la querían atrapar, peor nadie la podía retener por mucho tiempo. Algunos sospechaban con que estaba hecha del mismo material que los sueños, peor no sabían que llevaba con ella la más grande de las profecías, y eso la mantenía tan atrayente. Quizá no tenia la vida perfecta, definitivamente había tenido más decepciones que triunfos, más partidas que llegadas, más momentos de soledad que de companía. Sin embargo se mantenía atenta, por que sabía que la suerte se burlaba de ella, peor que en algún momento pasaría a menos de un centímetro de distancia, y ella no la dejaría escaparse. Debía estar atentas a las señales por que son pocas, atenta a la citas, por que muy pocas se cumplen, atenta a los sueños por que muy pocos se hacen realidad. Pero mucho mas atenta a los sueños perdidos, por que después de todo sabia que los únicos paraísos que existen son los paraísos perdidos.
El pequeño frasco de suerte que nos acompaña durante la vida ya se le había agotado hace tiempo, si es que alguna vez la había tenido. Con cada golpe se detenía 10 segundos y se tragaba el momento. Lo almacenaba en su interior en el sector de las desesperaciones, lugar que rebalsaba de contenido a estas alturas de la vida.
Sin embargo se mantenía fresca, sonriente, moviéndose con mucho don aires, dejando su esencia por lugar a donde iba. Nadie al entendía, su alma escondía un océano de secretos. Todos la querían atrapar, peor nadie la podía retener por mucho tiempo. Algunos sospechaban con que estaba hecha del mismo material que los sueños, peor no sabían que llevaba con ella la más grande de las profecías, y eso la mantenía tan atrayente. Quizá no tenia la vida perfecta, definitivamente había tenido más decepciones que triunfos, más partidas que llegadas, más momentos de soledad que de companía. Sin embargo se mantenía atenta, por que sabía que la suerte se burlaba de ella, peor que en algún momento pasaría a menos de un centímetro de distancia, y ella no la dejaría escaparse. Debía estar atentas a las señales por que son pocas, atenta a la citas, por que muy pocas se cumplen, atenta a los sueños por que muy pocos se hacen realidad. Pero mucho mas atenta a los sueños perdidos, por que después de todo sabia que los únicos paraísos que existen son los paraísos perdidos.
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