
Hoy despertó sintiendo que era ella misma. Nadie sabe por que, pero injustificadamente cuando dejamos la vida en manos de lo impredecible, mágicamente, todo vuelve a tener sentido. Y las cosas giran, cambian, vuelven o se van… pero sea como sea alivian al espíritu. Hubiera querido saberlo desde siempre, pero ella lo sintió así ese jueves, cuando escucho que a un vendedor de ilusiones un niño le preguntaba como sobrevivía vendiendo ilusiones, si solo eran delirios que pocos entendían. Y el vendedor contesto:
Por que creo en lo que hago.
Y sin saberlo había vendido una ilusión más.
Por que creo en lo que hago.
Y sin saberlo había vendido una ilusión más.
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