Mirada vacía hacia colores vacíos.
La suavidad adormecida dominaba
Cuando interrumpió el placer escalofriante.
Y al final llego el olor a madrugada
Acompañado por el sabor a niñez
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
AVECES HAY QUE ESCRIBIR PARA DEJAR IR
No hay comentarios:
Publicar un comentario