Luchar por una idea, luchar en contra de otra. Luchar para ser libre y ser esclavo al mismo tiempo. Lucha eterna la del hombre, por ser libre y en cada victoria de papel otro grillete, que se atornilla a sus pasos. En el umbral de la libertad dejan los peregrinos sus ismos, sus símbolos, apegos y posesiones, egos y estandartes. Hasta Dios, queda allí como condición de ingreso. El umbral de la libertad huele a miedo y precipicio, a cambio irrevocable que exige un alma desnuda, la seguridad en uno mismo con el vacío del infinito como único aliado. Del otro lado, la libertad aguarda paciente con ácida mueca que dibuja desconfianza. En el umbral de la libertad me pregunto: cuantos habrán llegado hasta allí, y cuantos habrá del otro lado.
Jorge Daniel Bonanno
lunes, 29 de septiembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario