Hoy solo quiere llorar. Explosiones de felicidad de ayer la dejaron tan devastada y expuesta que ya no tiene donde esconder lo que realmente le pasa…
No quiere pensar más en él, no quiere verlo, no quiere hablarle. Se siente tan débil sabiendo que una persona, con sus mil defectos y muchos más atributos, la puede hacer sentir un torbellino de sentimientos, dolores de panza de tonta enamorada, temblores en las piernas, tristeza y felicidad al mismo tiempo.
Felicidad por que lo tiene ahí en frente de ella, con esa sonrisa que la lleva a paisajes surrealistas como los que siempre dibujo en sus más profundos sueños. Y tristeza por que nunca va a llegar a tenerlo en serio y por que de ese momento construido de 35 segundos tendría que sobrevivir hasta la próxima vez que se cruzaran.
domingo, 26 de octubre de 2008
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