Estaba cansada de ella misma. De su vida. De ser como es, de vivir en puntitas de pie. Siempre diciendo “casi- casi”. Sabia lo que quería, sabia donde estaba pero no llegaba a alcanzarlo, como cuando era peque y quería llegar al estante mas alto de la alacena por que guardaban a ir las melitas que tanto le gustaban y quería a toda hora. Pero la imagen se borraba. Ojala esto fuera como las galletitas, a las 6 de la tarde siempre se las daban. Pero con la vida real se quedaba en puntitas de pie permanente. Y ya se le acalambran los pies y tenia solo un vago recuerdo de lo que era un logro y quería todo y no alcanzaba nada.
Cuando pensaba en eso pensaba concentrada, deliraba, soñaba, jugaba, y después caía en las consecuencias de su conciencia que gracias a las ultimas jugarretas de la vida ya no era moralista sino 100 por ciento racional. Lo que buscaba estaba ahí, pero no era su destino, no era para ella, no estaba siguiendo su camino, se perdía por alcanzar eso que no valía la pena, se obsesionaba con eso que no era necesario, o simplemente y quizás eso no era real sino ilusiones creadas por su propio inconciente.
Había estado persiguiendo delirios que jamás serian realidad…
lunes, 8 de diciembre de 2008
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