Era insufrible la continua sensación deada de desencanto que la envolvía últimamente. Hubiera querido cerrar los ojos y que pasara el mal rato, peor no existía tal posibilidad. Había que enfrentar su caótica vida una vez más. Aun que esta vez el terreno estaba bastante más minado y ella tenía su alma en muy malas condiciones.
La había decepcionado la vida, la naturaleza, su familia, sus amigas, sus sueños, la realidad, dios y hasta ella misma, ya no había nada en este planeta alienígena en que vivimos que pudiera hacerla sentir que algo valía la pena.
Pero morir todavía no era considerada una opción.
martes, 3 de marzo de 2009
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