martes, 3 de marzo de 2009

que llueva enserio

Adoro los días de lluvia, peor los de lluvia en serio. Cuando aparecen las tempestades, los truenos que te dejan sordos, cuando hay que correr a cerrar las ventanas, cuando la visibilidad se reduce a mínimo, me gusta escuchar al viento entrando en los rincones de puertas y ventanas como pidiendo auxilio. Peor mucho más me gusta salir a sentirlo sobre mi piel. Ese viento es real sinónimo de libertad, te despoja de todo tipo de preocupación o pensamiento focalizando tu mente en una cosa: la tormenta que esta llegando.
Y un día genial es aquel en que la tormenta te agarra fuera de casa y llegas empapado como si te hubieran tirado de improviso a la pileta, despeinado por el viento, riendo por la cara de aquel que te abre la puerta y después de cerrarla atrás tuyo sentís que llegaste de la mas grande aventura, como en jumanji. La adrenalina baja de golpe y solo podes escuchar ruido de cacerolas de tu mama que cocina algo caliente en la cocina. Si va llover que se caiga el cielo.

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