domingo, 5 de abril de 2009

cambio de estacion

La fría noche de otoño la había encontrado demasiado desabrigada de afecto, demasiado sola, demasiado libre, demasiado inconciente, demasiado ella…
A él la estación no lo había desnudado aun, y ella sospechaba que nunca lo haría. Esa armadura era de un material impenetrable, y eso lo volvía misterioso y él sabia que a ella la mataba la curiosidad, estaba en sus raíces.
Esa noche se volvieron juntos, ella ilusionada y el dormido soñando quien sabe con cuantas otras mujeres. Lo dejo en su casa y ahí se terminaría su historia si no fuera por un simple detalle. Su corazón seguía latiendo inútilmente. Su mundo interior lloraba, y su alma agradecía. Su sangre hervía y en su mirada se notaba una dosis de rencor. El era demasiado seguro, demasiado divertido, demasiado irónico. Totalmente insoportable. En algún momento pensó en la muerte como única salida a olvidar ese amor, pero morir era demasiada ofensa, la estupidez mas completa.

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