A vos te debo esto.
A vos que te reíste de las distancias, que me mostraste los imposibles.
Por que cada vez que me hablas producís una magia que achica los kilómetros que nos separan.
A vos que creaste puentes.
A vos que te reíste del absurdo concepto de la distancia. Pero hoy la distancia no es kilómetros, ni mar, ni montaña, ni desconfianza, ni personas. Hoy esa distancia es tiempo y ya no puedo reírme de eso.
viernes, 3 de abril de 2009
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