Una presión shamanica la exacerbaba. Vibraciones en su interior, fuego, ardor cosquillas, movimiento, sacudidas conmociones. Todo lo que tenia en este momento en ese aquí y ahora, ella misma lo había atraído. Era creadora de su realidad, por eso no era prudente quejarse.
Lo que pensamos, lo que sentimos y lo que manifestamos, todo siempre coincide.
Hubiera querido no perder tanto tiempo parapetándose, pero eso eran decantadas frases y ritmos del ayer, y el ayer no le servia al hoy, aun que el hoy si le sirviera al mañana. Esos pliegues de la vida la habían llevado a una nueva rutina, una nueva costumbre, una que si valiera la pena. Ella se dedicaría a disfrutar y tener fe, y el universo ya se empezaba a hacer cargo del resto.
viernes, 26 de junio de 2009
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