
Se puso el perfume de aroma a futuro, abrió la puerta, sonrió dejando que el aire de mar salado le secara un poco la piel, recordándole que no se había puesto crema esa noche. Y cuando la luna barrió la ciudad, cuando el tiempo se estancó… los faroles atenúan su luz, el ritmo se lentece y los semáforos empiezan a suspirar. Las vidrieras se empañan y adentro se aísla un mundo diferente al de afuera, al del tiempo inconcluso.
En las ventanas ya no queda gente, y el silencio es una frazada que encierra todo. Los demás ya se habían ido a jugar con Morfeo y sus milsueños…
En ese momento, solo cuando pudo penetrar en el tiempo, encontró su lugar, su resguardo, su motivo.
En las ventanas ya no queda gente, y el silencio es una frazada que encierra todo. Los demás ya se habían ido a jugar con Morfeo y sus milsueños…
En ese momento, solo cuando pudo penetrar en el tiempo, encontró su lugar, su resguardo, su motivo.
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