
Sueña. Naturalmente sueña con la posible existencia de un Doppelgänger formado por la acumulación de pequeños retazos de nosotros mismos. Esos pedazos que vamos dejando voluntaria e involuntariamente en el camino: personas, juguetes, abrazos, promesas, gritos y delirios; incluso pedazos de nuestra personalidad, como la melancolía o la sonrisa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario