
Después de la absurda noche de apatías, de cariño y de pasiones no resueltas, ella pensó en él y en ese brillo peculiar en la mirada. Ojala nunca se olvide de respirar, ojala nunca se olvide de soñar. Un duo que no se puede dejar en el tintero.
AVECES HAY QUE ESCRIBIR PARA DEJAR IR
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