miércoles, 10 de noviembre de 2010

malas noticias de madrugada

Hubiera sido demasiado mágico que esa conversación tuviera algo que pudiera revivirla. Y predeciblemente la hundió un poco mas.
Llego a su casa a las cuatro a.m. Cerró la puerta con doble vuelta de llave como queriendo que el mundo no la molestara. Se saco las botas. Se miro al espejo. Se saco su remera y se puso la de siempre. Prendió el televisor. Lo apago. Hoy estaba para dormirse en dos segundos. Se acostó. De costado en posición fetal una lágrimas se le escaparon. Lloro despacio. Lloro más fuerte. Y termino por llorar desconsoladamente.
Sintió que algo quería salir de su cuerpo. Sintió como el quiste de la garganta se le hinchaba. Estaba saliendo. Se quedaba sin aire. Tenía que respirar. Y ese sentimiento que iba a salir, volvía a entrar. El ciclo duro 32 minutos, sus ojos se cerraron como quien ya no quiere despertar nunca mas. Y de a poco sus sueños se adueñaron de ella.