domingo, 12 de diciembre de 2010

kibbutz

Se moriría sin llegar a su kibbutz pero su kibbutz estaba allí, lejos pero estaba y él sabía que estaba porque era hijo de su deseo, era su deseo así como él era su deseo y el mundo o la representación del mundo eran deseo, eran su deseo o el deseo, no importaba demasiado a esa hora. Y entonces podía meter la cara entre las manos, dejando nada más que el espacio para que pasara el cigarrillo y quedarse junto al río, entre los vagabundos, pensando en su kibbutz.

cortazar

En realidad yo me siento mucho mas cómodo en un terreno que toca lo irracional, ese es mi verdadero campo.
Y UN AMOR QUE NOS PIERDA

su fe

No podía dejar de pensar. Imágenes. Una tras de otra en su cabeza. Dolor. Nauseas. Sonrisas forzadas. Alguna lagrima de ves cuando aparecía. Y muchas veces la retenía.
Nunca te diste cuenta de cuanto te quería. Ella hubiera dado todo por vos. Aun que no lo sepas, lo dio. Renuncio por vos. Cree que eso es el amor. Cree que dártelo todo fue lo mejor. Espera que vuelvas. Sentada, callada. Tranquila como siempre. Todavía le queda un poco de fe en vos. No la pierdas, por favor no la pierdas.

viendo llegar

Es que en el fondo sabe cual es su filosofía, su esencia, su alma, y no la estuvo ejerciendo. Ya sabe que no es perfecta, y mucho menos experta en la vida. Sabe que hay que levantarse cada mañana como si fuera el ultimo, luchar por lo sueños, defender a los suyos, y olvidar todo lo que bombardea su pequeña vida encapsulada.
Sabia que lo suyo no era la queja, que nada se soluciona, que solo se vive. Lo bueno, lo malo, la vida y la muerte, el silencio y el ruido, la soledad y lo social…que caminar mirando alrededor la hacia feliz, no en cambio mirar adentro y convertirse en alguien para los de afuera.
Ya no sentía que era media persona, incompleta, vos la entendes. Ya seria ella, una completa que la estas sintiendo llegar…

de sueños

Despertó con unas náuseas terribles. Había tenido pesadillas nuevamente. Esta vez habían llegado muy lejos. Soñó con el club. Ahí había pasado los mejores momentos de su vida. Los más emocionantes. Los más tiernos. Los más inciertos. Los vagamente olvidados y los minuciosamente recordados. Pero ahora, soñaba con el, soñaba con ella. Con su nueva maga. Soñaba que ella contaba las noches de pasión. Mientras encerrada en el baño escuchaba atentamente hasta que aprecia corriendo por e bosque, ( si los sueños suelen saltar de tiempo y espacio sin avisar) y ahí estaba ella, vomitando sin parar.
Abrió los ojos. Corrió al baño. No vomito. Simplemente fue una pesadilla. Parecida a la de las noches anteriores. Se lavo la cara. Tenía las ojeras bien marcadas, los pómulos hundidos. Si alguien preguntaba ella decía que estaba con entregas en la facultad. Todos sabemos lo poco que se duerme en esas circunstancias. Pero ella hace meses que ya no asistía a clase.