Ella era así, tan quebrantable como una hoja de árbol seca. Y por más que quisiera cambiarlo no podía. Estaba en su ser, tanto luchaba por un mundo perfecto que cuando descubría que la perfección era algo irreal solo podía ver decepción en cada segundo de su vida.
Nadie podía ayudarla en estos momentos, por que solo en soledad sentía ella que no se iba a poder decepcionar de nada. Tenia que despejar su mente de oscuras impertinencias sin sentido que otras personas habían sembrado en su cabeza.
No podía dejar de pensar en que la vida pone demasiadas oportunidades en su camino, y todos parecían querer boicotear sus logros. Como si no creyeran en el futuro. Como si el día de mañana todos esperaran que ella iba a estar ahí, con ellos, haciendo sus quehaceres. Pero ella, no tan en el fondo, sentía que iba a estar muy lejos…
viernes, 28 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario