Despertó con unas náuseas terribles. Había tenido pesadillas nuevamente. Esta vez habían llegado muy lejos. Soñó con el club. Ahí había pasado los mejores momentos de su vida. Los más emocionantes. Los más tiernos. Los más inciertos. Los vagamente olvidados y los minuciosamente recordados. Pero ahora, soñaba con el, soñaba con ella. Con su nueva maga. Soñaba que ella contaba las noches de pasión. Mientras encerrada en el baño escuchaba atentamente hasta que aprecia corriendo por e bosque, ( si los sueños suelen saltar de tiempo y espacio sin avisar) y ahí estaba ella, vomitando sin parar.
Abrió los ojos. Corrió al baño. No vomito. Simplemente fue una pesadilla. Parecida a la de las noches anteriores. Se lavo la cara. Tenía las ojeras bien marcadas, los pómulos hundidos. Si alguien preguntaba ella decía que estaba con entregas en la facultad. Todos sabemos lo poco que se duerme en esas circunstancias. Pero ella hace meses que ya no asistía a clase.
domingo, 12 de diciembre de 2010
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